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lunes, marzo 02, 2009

El corazOn de la AdoraciOn

Cuando la mUsica se desvanece,
me despojo de todo
y simplemente vengo a ti;
solo anhelando traer algo que sea de valor
que bendiga tu corazOn.
Te ofrecerE mAs que una canciOn.
porque no has pedido
una simple canciOn.
Buscas en lo mAs profundo,
en el camino donde todo aparece;
miras dentro de mi corazOn.

Estoy volviEndome al corazOn de la adoraciOn,
donde el todo eres Tu;
Tu eres el todo JesUs.
Siento mucho, Señor, lo que he hecho de mi adoraciOn,
cuando se trata solo de ti,
solo de ti, JesUs

martes, febrero 17, 2009

El adorador insaciable...

El volverse al corazón de la adoración es una búsqueda por darle gloria y honor a Dios. Estos adoradores no permitirán ser distraídos o derrotados. Anhelan que sus corazones, vidas y canciones sean el tipo de ofrendas que Dios busca. En el ápice de la vida o en sus puntos más bajos, un adorador insaciable es el que descansa en una confianza fundamental en Dios y que adora ante el auditorio del Unico Dios.
Ingresa al lugar donde tu fuego por Dios no pueda ser apagado. ConviErtete en un adorador espontáneo, integro e insaciable.
Escrito por Matt Redman.

jueves, octubre 30, 2008

Adorador insaciable..

"La adoración no satisface nuestro hambre por Dios, sino que despierta nuestro apetito". Cuanto más vemos de Jesús, más sabemos que aun hay más por descubrir. Cuanto más toca nuestras vidas, más nos damos cuenta de cuán fervorosamente necesitamos que Él consuma cada parte de nosotros.
Hay tres cuestiones no resueltas dentro del corazón de los adoradores insaciables. Primero, sólo hemos vislumbrado la gloria de Dios, unas pocas gotas del océano de su esplendor. Vivimos con una constante sed, deseando más de Él en nuestras vidas. Segundo, vivimos sabiendo que somos personas quebrantadas, sanadas en parte pero aún muy frágiles. Somos adoradores "inconclusos", que anhelamos que su obra en nosotros sea concluida. Por último, estamos como peregrinos en una tierra extranjera, dolorosamente conscientes de los problemas que nos rodean y los muchos corazones que aun no han descubierto a Jesús. Mirando a través de los "lentes" del cielo, nuestros corazones se duelen por introducir al Reino de Dios en esas situaciones.
Estas tres cuestiones no nos hacen peores adoradores. En cambio, moldean nuestra devoción y fortalecen nuestra resolución de perseverar en la fe. Solo vemos en parte, aunque lo que vemos es suficiente como para brindarnos esperanza y propósito en nuestro andar. Y mientras emprendemos nuestra adoración aquí y ahora, miramos hacia el horizonte, confiando que un día lo imperfecto desaparecerá y conoceremos como fuimos conocidos.